Historia
En 1980, Chaussy trató con ondas de choque al primer paciente en Múnich. El método resultó todo un éxito para el tratamiento de los cálculos renales. Hoy, el 98% de los cálculos renales que antes eran tratados quirúrgicamente pueden ser resueltos con este método no invasivo. En las radiografías de seguimiento los urólogos observaron que si el cálculo estaba ubicado en los uréteres y en la vejiga, las ondas de choque producían también un aumento en la densidad del hueso ilíaco. Las ondas de choque destruían los cálculos y a su vez producían osteogénesis en las áreas cercanas a la zona de tratamiento.
Tipos de ondas de choque

- Ondas focales: Las ondas focales son similares a las usadas en urología para la disolución de los cálculos renales. Como su nombre indica, tiene un foco de acción terapéutica de un efecto profundo. Pueden ser utilizadas en lesiones de tendones, fascias, calcificaciones del manguito rotador y patología ósea.

- Ondas radiales: Estas tienen un efecto superficial; no tienen un foco como las anteriores. Son efectivas para el tratamiento de lesiones en tendones, fascias y puntos gatillo. No hay trabajos de alto nivel de evidencia que respalden su uso en patología ósea.

Mecanismos de acción
A partir de los resultados en el tratamiento de cálculos renales, se extendió su indicación a patologías del aparato músculo-esquelético; sin embargo, el mecanismo de acción es totalmente distinto.
En el caso de los cálculos renales el efecto es puramente mecánico y consiste en la destrucción de un cúmulo de material mineral inerte.
En el tratamiento de tejidos vivos, la respuesta biológica se basa en el fenómeno de mecano-transducción.
A partir de los resultados en el tratamiento de cálculos renales, se extendió su indicación a patologías del aparato músculo-esquelético; sin embargo, el mecanismo de acción es totalmente distinto. En el caso de los cálculos renales el efecto es puramente mecánico y consiste en la destrucción de un cúmulo de material mineral inerte. En el tratamiento de tejidos vivos, la respuesta biológica se basa en el fenómeno de mecano-transducción.
- MECANOTRASDUCCIÓN
La mecanotransducción es un fenómeno por el cual las células son capaces de reconocer los estímulos mecánicos y generar una respuesta biológica:
El núcleo de las células se activa y se inicia la producción de proteínas responsables de los procesos de regeneración tisular ( también llamados “factores de crecimiento”). Las ondas de choque activan la angiogénesis, es decir, forman vasos sanguíneos, aumentan la producción de colágeno e incrementa la formación de hueso, aumentando la proliferación y diferenciación de osteoblastos.
En pseudoartrosis y retrasos de consolidación, diversos ensayos clínicos en humanos muestran que las ondas de choque comparadas con la cirugía tienen la misma tasa de éxito, una recuperación más rápida y menos complicaciones.
- HIPERESTIMULACIÓN DE FIBRAS NERVIOSAS
Estudios científicos también han mostrado que las ondas de choque actúan de otra manera: la sobreestimulación de las fibras nerviosas bloquea el aumento del estímulo del dolor y por tanto, intensifica el efecto analgésico (teoría del gate control).
Estas ondas también se utilizan para el tratamiento de ciertos procesos musculoesqueléticos que cursan con inflamación, calcificación de partes blandas, afectación condral etc.
En cuanto a sus efectos biológicos cabe destacar:
- Analgesia. Por la destrucción de terminaciones nerviosas por inhibición medular e inhibición de terminaciones nerviosas por liberación de endorfinas
- Efecto antiinflamatorio. Por hiperhemia inducida
- Aumento temporal de la vascularización
- Activación de la angiogénesis
- Fragmentación de depósitos calcáreos. Por efecto mecánico de las propias ondas
- Neosteogénesis

Indicaciones de ondas de choque
- Fascitis plantar
- Tendón de Aquiles
- Bursitis Aquílea
- Tendinopatía rotuliana (rodilla de saltador)
- Tendinopatía del tercio medio del Aquiles
- Tendinitis calcificante del hombro
- Síndrome subacromial del hombro
- Dolor por puntos gatillo
- Síndrome doloroso del trocánter mayor
- Dolor de cadera (cintilla iliotibial)
- Síndrome femoro-patelar y síndrome de estrés la tibial
- Enfermedad de Osgood-Schalatter
- Dolor lumbar radicular y pseudorradicular
- Dolor lumbar idiopático
- Epicondilitis (Codo de tenista o de golfista)
- Espasticidad
- Pubalgia
- Dolor en la zona palmar de la muñeca
- Sistema Vascular
- Linfedema primario y secundario
- Insuficiencia vascular
Ventajas del tratamiento de ondas de choque
- Posibilidad de prevenir la necesidad de intervención quirúrgica y sus relevantes riesgos
- El cuerpo no se sobrecarga con fármacos
- Los tiempos de recuperación se reducen al mínimo, haciendo posible la vuelta a las actividades de la vida cotidiana casi de forma inmediata, (laboral y deportivo)
- Para lesiones como el codo de tenista, no existe otro tratamiento tan efectivo
- Mediante la aplicación de las ondas de choque sobre el tejido diana, la tensión creada en áreas circundantes es bastante insignificante
Efectos secundarios de las ondas de choque
Las ondas de choque pueden producir:
- Dolor: en el punto patológico de aplicación
- Enrojecimiento cutáneo y petequias subcutáneas
- Síndrome vasovagal: Que cursa con mareo, sudoración fría, malestar general, náuseas o hipotensión
- Hematomas y dolor residual
- Parestesias e hipoestesia en la zona tratada y en áreas distales de dicha zona
Contraindicaciones
- Mujeres gestantes
- Alteraciones sanguíneas, problemas de coagulación y uso de anticoagulantes
- Artritis reumatoidea diagnosticada
- Tumores sistémicos
- Pólipos
- Trombosis
- Polineuropatías
- Inflamación aguda
- Cartílago de crecimiento en niños
- Tratamientos con corticoides hay que dejar transcurrir 5-6 semanas desde la infiltración








