La articulación tibioperoneoastragalina (tobillo) está formada por tres articulaciones distales de tibia, peroné y astrágalo. Tres nervios sensoriales principales (safeno, peroneal superficial y sural) y cuatro tendones (tendones anteriores, posteromediales, posterolaterales y posteriores) atraviesan esta articulación. Además está compuesta por diferentes ligamentos, músculos y estructuras de tejido conectivo denso cuya función es unir hueso con hueso, y de pliegues sinoviales que permiten el deslizamiento de la membrana sinovial sobre la superficie articular.
Lesiones Osteocondrales
¿Qué es?
Son lesiones que afectan al hueso subcondral y al cartílago articular del astrágalo. Se distinguen dos tipos:
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- Osteocondritis disecante
- Fracturas osteocondrales
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Se denomina osteocondritis disecante a la fractura osteocondral de la cúpula del astrágalo. Este tipo de fractura puede ser transcondral, intraarticular o de escamas y se puede clasificar en cuatro etapas:
Etapa I (Intacta): Fractura de compresión sin desplazamiento.
Etapa II (separación temprana): Avulsión incompleta del fragmento osteocondral.
Etapa III (separado): Avulsión completa del fragmento osteocondral.
Etapa IV (separado): Fragmento osteocondral desplazado. Puede estar invertido en el cráter o completamente desplazado.
Causas
En la osteocondritis disecante la causa no está bien definida, seguramente esta patología sea debida a enfermedades y traumatismos repetitivos que afectan a la vascularización del hueso. En el caso de las fracturas el origen es traumático.
Síntomas
En casos agudos suele producir dolor, inflamación, equimosis y limitación de movimientos. En casos crónicos puede ser causa de rigidez de la articulación, dolor, crepitación e inflamación. Ocasionalmente pueden producir el bloqueo de la articulación.
Tratamiento
Inmovilización de la articulación en los casos de fracturas de etapa I y II.
Ejercicios para fortalecer los músculos que rodean la articulación.
Adaptación de la actividad física.
Cuando la lesión alcanza el grado III o el grado IV, es necesaria la intervención quirúrgica.
Fijación del fragmento osteocartilaginoso en el caso de que el fragmento sea visible.
Extracción del fragmento osteocartilaginoso si éste no es «visible» como ocurre en la mayoría de las osteocondritis disecantes
Artrosis de tobillo
¿Qué es?
La artrosis es una enfermedad degenerativa que se caracteriza por el deterioro del cartílago articular y que puede afectar a cualquier articulación del organismo. Las articulaciones son los puntos del cuerpo donde dos huesos se encuentran. El cartílago es un tejido especializado que se encuentra en las articulaciones y recubre la zona donde conectan los huesos de manera que permite el deslizamiento de los éstos con una fricción mínima entre ellos. En el caso del tobillo se llama articulación tibioastragalina.
Causas
Cualquier suceso que lesione el cartílago puede ocasionar una lesión en la articulación o una artrosis. Con el tiempo, una pequeña herida en el cartílago se puede hacer mayor y producir una pérdida de gran cantidad de cartílago o incluso una enfermedad degenerativa de la articulación. Sucesos tales como lesiones traumatológicas, infecciones, inflamaciones, osteonecrosis (hueso muerto) o inestabilidades pueden hacer que el cartílago se deteriore
Síntomas
Los síntomas son dolor en la articulación y rigidez, generalmente después de realizar una actividad.
Tratamiento
La artrosis no tiene cura, pero existen terapias que pueden aliviar los síntomas y retrasar la degeneración:
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- Actividad física adecuada
- Control de peso
- Terapia farmacológica
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Fracturas
¿Qué son?
La articulación de tobillo es una articulación en configuración de mortaja. El límite lateral lo marca el peroné; el límite medial lo marca la porción más medial de la tibia; el techo articular lo forma la tibia. La mortaja tibioperonea contiene en su interior el astrágalo. Se llama fractura a la rotura de la continuidad del hueso. A nivel del tobillo son dos los principales motivos que la originan: la torsión y el impacto directo en carga, como una caída desde altura. La torsión produce fracturas en los maleolos, denominándose de distinta manera en función del número de elementos afectados. El impacto directo origina fracturas por compresión en la zona de cartílago articular (fracturas de pilón tibial). Estas últimas suponen un mayor daño articular y pueden comprometer la viabilidad del cartílago.
Causas
La principal causa de una fractura suele ser un traumatismo. Pueden darse fracturas patológicas en lugares donde el hueso esté debilitado por un proceso o enfermedad. Las cargas cíclicas y repetidas sobre un hueso pueden producir las llamadas fracturas por estrés. Se distinguen dos tipos:
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- Fracturas por fatiga: Las causas suelen ser realizar una actividad estresante o una actividad nueva para la persona. Son frecuentes en militares, bailarines y en corredores.
- Fracturas por insuficiencia: Hay multitud de causas como la artritis reumatoides, la osteoporosis, la enfermedad de Paget, la osteomalacia o raquitismo, el hiperparatiroidismo, la osteodistrofia renal, la osteogénesis imperfecta, la osteoporosis, la displasia fibrosa o la irradiación.
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Síntomas
Dolor, inflamación, hematoma, deformidad secundaria y desplazamiento.
Tratamiento
El hueso es un tejido con capacidad de regeneración. Cuando se produce una fractura se desencadena un proceso de curación con una fase inicial de inflamación, seguida de reparación tisular. Finalmente, un proceso de remodelación devolverá al hueso la estructura previa a la fractura. El objetivo del tratamiento de una fractura es:
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- Mantener la correcta alineación mientras que ocurre el proceso de curación.
- Reducir los tiempos de recuperación.
- Se emplearán sistemas de inmovilización para mantener la alineación, bien con técnicas ortopédicas como yesos, o bien con técnicas quirúrgicas como la colocación de placas, tornillos, clavos endomedulares, etc… Una correcta inmovilización, que permita la transición de cargas sin que ocurra desplazamiento de la fractura, acelerará el proceso de curación.
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Tendinopatías
¿Qué es?
Los tendones insertan los músculos a los huesos articulares. De esta forma transmiten la fuerza muscular a los huesos durante el movimiento. Con el término tendinopatía nos referimos a los procesos degenerativos que los tendones pueden padecer con o sin inflamación. Tendinopatía es el término general que se utiliza tanto para tendinitis como tendinosis. Mientras que la tendinitis implica inflamación del tendón, la tendinosis describe un tendón dolorido debido a una serie de problemas en el propio tejido del tendón o a su alrededor.
Causas
Las causas de la tendinopatía pueden ser varias. Se estima que las lesiones tendinosas representan entre el treinta y el cincuenta por ciento de todas las lesiones que se producen en el deporte. Por ejemplo, las lesiones en el tendón de Aquiles son prevalentes en deportes que impliquen correr. En el ámbito de la Medicina del Deporte, una causa frecuente de lesión tendinosa es la hiper-musculación. El tendón, al ser resistente y poco elástico, puede sufrir con el ejercicio muscular repetido, respondiendo al sobreesfuerzo con una inflamación. También los entrenamientos excesivos y mal ejecutados pueden provocar sobrecargas tendinosas. En general, una demanda excesiva junto con microtraumatismos por repetición suelen ser causas frecuentes de patología tendinosa. La tendinopatía afecta a las personas que realizan tareas repetitivas en su trabajo, en la práctica del deporte o en otras actividades rutinarias. Tareas domésticas como atender la huerta, el jardín, cocinar o limpiar, a menudo requieren movimientos repetitivos, y con el tiempo existe riesgo de desarrollar una tendinopatía. Ésta puede aparecer de forma gradual o bien de repente debido a que el tendón, ya debilitado, experimenta una rotura.
Síntomas
Los síntomas varían de unos pacientes a otros. Los más comunes son el dolor y la sensibilidad alrededor del tendón afectado. Estos síntomas pueden ir acompañados de hinchazón cerca del tendón lesionado. Con frecuencia los pacientes experimentan:
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- Aumento de dolor y síntomas relacionados con la actividad
- Un crujido cuando se utiliza el tendón que, en general, es desagradable y doloroso
- Empeoramiento de los síntomas durante la noche y al levantarse por la mañana
- Rigidez en la zona afectada
- Presencia de cristales de calcio en el tendón
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A menudo los síntomas de una tendinopatía están asociados con la bursitis, caracterizada por la inflamación de la bursa.
Tratamiento
El tratamiento dependerá de la fase patológica en la que se encuentre el tendón.
En el caso de una patología tendinosa degenerativa, se puede plantear un tratamiento conservador.
Pero uno de los tratamientos que ofrece mejores resultados a las tendinopatías es, sin duda, la fisioterapia, ya que ofrece múltiples beneficios, entre otras cosas recuperar la movilidad y fortalecer el tendón y la musculatura colindante y de esta forma se reducirá el riesgo de recaídas en la lesión y el dolor se aliviará de manera notable. Sin embargo, es importante que sea llevado a cabo por un fisioterapeuta especializado. En la mayoría de los casos se tratará la inflamación con terapia manual, que se podrá complementar con punción seca o tratamiento con ondas de choque. Además, el tratamiento rehabilitador con fisioterapia, se basará en ejercicios pautados y estiramientos que ayudarán a reducir la inflamación del paciente y a la regeneración de los tejidos. Los ejercicios y la dosificación de las cargas son considerados fundamentales para el tratamiento. Los programas de cargas controladas para las tendinopatías, tienen ventajas muy beneficiosas tanto para el tendón y el músculo, como para la coordinación, lo que mejora la funcionalidad y facilita un resultado clínico óptimo.
Para evitar recidivas, los tratamientos deben estar enfocados en programas de cargas progresivas para mejorar la resistencia. Los ejercicios tienen efecto en ambos aspectos: estructura y dolor.
Los ejercicios excéntricos son los más estudiados y han demostrado ser beneficiosos para el dolor, la funcionalidad y el retorno a la actividad en la fase II y III.
Un programa de rehabilitación basado en un aumento gradual de cargas, es capaz de mejorar la fuerza, la resistencia y el control muscular, cambiando las cargas transmitidas al tendón. Las reducciones de cargas deben ser adaptadas individualmente. Es importante considerar las demandas funcionales del individuo, ya que frecuentemente muchos aspectos de funciones cotidianas no son considerados en la consulta de fisioterapia.
Se debe entender que aunque el modelo de la tendinopatía presenta tres fases, dichas fases son continuas y su clasificación no es excluyente. Por otro lado, la clasificación de pacientes con lesiones del tendón se basa en la estructura, el dolor, la disfunción y la tolerancia a las cargas. Esto permite a nuestros profesionales orientar adecuadamente los tratamientos de los factores limitantes más críticos.
Los anti-inflamatorios, han demostrado retrasar el proceso de la regeneración del tejido conjuntivo, y aunque tengan un efecto analgésico, ejercen un efecto negativo sobre el proceso de normalización del tendón.
Propuesta de tratamiento de ejercicios
- Isométricos para reducir dolor
- Isotónicos para restablecer la fuerza
- Entrenamiento de las funciones específicas del deporte, ejercicios de almacenamiento y liberación de energía
La vuelta a la práctica deportiva o profesional es el objetivo de la rehabilitación. Mientras que la remisión del dolor elimina una barrera para mejorar la funcionabilidad, otros déficits funcionales como debilidades musculares, alteraciones en la cadena de los movimientos, incapacidad de tolerar cargas, pueden predisponer al tendón a sufrir recaídas.
Una buena constancia de la pauta de ejercicios, actividades y descanso juega un papel muy importante en la prevención de las recaídas.
Un control ecográfico, realizado una o dos semanas después, junto con el análisis de la sintomatología, establecerán las pautas para una óptima aplicación de tratamiento.

