Síndrome Femoropatelar

¿Qué es?

Esta afectación, se caracteriza a grandes rasgos, por un dolor en el área de la rótula, en actividades como subir y bajar escaleras, correr o ponerse de cuclillas. Este dolor viene dado por una alteración en el deslizamiento de la rótula sobre el fémur durante los mecanismos de flexión de la rodilla principalmente, que es cuando se produce el contacto de ambos huesos.

Causas

Se da principalmente debido a alteraciones en la alineación rotuliana. También puede ser causado por sobrecargas o por un mecanismo de repetición, un sobreuso excesivo de un mismo movimiento o trabajo muscular.

Síntomas

Clínicamente presenta un dolor sordo por detrás de la rótula que aumenta al subir/bajar escaleras o cuestas, al estar sentado mucho tiempo y que habitualmente se presenta de forma bilateral y gradual. También puede presentar y referir episodios de fallos, chasquidos articulares y sensación de bloqueos.

Tratamiento

En fases agudas de dolor, se aconseja reposo relativo con limitación de las actividades que impliquen sobrecarga fémoro-patelar (saltar, subir/bajar escaleras o pendientes, correr, etc…) Consultar a la mayor brevedad posible con un especialista para asociar un programa de rehabilitación funcional, ya que el reposo acomodado en el  tiempo puede ocasionar la atrofia muscular, que  a la larga, agravaría el problema.

Lesiones Condrales

Condromalacia Rotuliana

¿Qué es?

La condromalacia rotuliana es una lesión degenerativa que afecta al cartílago de la superficie articular de la rótula.

Se entiende por condromalacia rotuliana dolor en la cara anterior de la rodilla, que aumenta a la sedestación prolongada, al bajar escaleras-pendientes, chasquidos articulares y episodios de pseudobloqueos y fallos.

La incidencia de esta lesión en adolescentes y adultos jóvenes responde a estímulos de sobrecarga y sobrepresión en la rodilla, mientras que en personas  más mayores son las enfermedades degenerativas como la artrosis, las responsables del desgaste del cartílago articular. En ambos casos es mayor en mujeres que en hombres, sobre todo en chicas jóvenes con frecuencia bilateral y entre las causas figuran la mecánica (desalineación) postraumática, inflamatoria, degenerativa, post-inmovilización.  Esta patología está clasificada en cuatro niveles:

  • Condromalacia de grado I: se aprecia reblandecimiento del cartílago.
  • Condromalacia de grado II: fisuras leves.
  • Condromalacia de grado III: fisuras que afectan hasta la mitad del espesor del cartílago.
  • Condromalacia de grado IV: erosión hasta el hueso.

Causas

El origen de la condromalacia rotuliana se debe a que el desplazamiento de la rótula está alterado y roza con la parte distal del fémur. Entre las causas, se encuentran un mal alineamiento rotuliano, debilidad en la musculatura adyacente o exceso de actividades que fuerzan la rótula como saltar o correr. Las causas pueden ser mecánicas (desalineaciones), postraumáticas (fracturas de rótula, contusión condral, etc.), inflamatoria, degenerativa, postinmovilización, sobre entrenamiento, etc. En definitiva, la causa de esta lesión es multifactorial, se cree que el sobreuso de las articulaciones, puede provocar un desgaste acelerado, la rótula roza contra el extremo inferior del fémur cuando la rodilla se mueve.

Otros factores pueden influir negativamente en el desgaste del cartílago:

  • Sobrepeso
  • Uso de calzado inadecuado
  • Atrofia o debilidad de la musculatura
  • Acortamientos de la musculatura de la parte posterior del muslo
  • Rodillas en X (valgo)
  • Anormalidades estructurales de la rótula
  • Piernas desiguales en longitud
  • Curva exagerada en la columna vertebral
  • Alteraciones de la biomecánica de la marcha y de la carrera.

Síntomas

Dolor en la cara anterior de la rodilla, típicamente relacionado con la actividad física y que empeora al subir y bajar escaleras o al correr por superficies duras. Este dolor también aumenta tras una prolongada flexión de rodilla (al conducir, en el cine, estar agachado…). En estos casos el dolor se acompaña de sensación de rigidez y dificultad para extender la rodilla.

Inflamación intermitente: a menudo este es el único síntoma. Se debe a fragmentos libres, desprendidos del cartílago, que dentro de la articulación irritan la sinovial, que responde produciendo más líquido sinovial (derrame).

  1. Durante los movimientos de flexo – extensión de la rodilla, frecuentemente se producen roces y chasquidos de la rótula sobre el fémur.
  2. Se puede apreciar también debilidad del cuádriceps, especialmente del vasto interno
  3. Acortamiento de la cadena muscular posterior, lo que contribuirá a una anormal biomecánica femoro-rotuliana, en los isquiotibiales, tríceps sural, fascia lata…
  4. Pérdida de estabilidad ocasional

Tratamiento

En la fase aguda, el tratamiento será antiinflamatorio y analgésico con la utilización de técnicas manuales, como la osteopatía, liberación miofascial, masoterapia, estiramientos suaves…y técnicas de electroterapia como magnetoterpia o corrientes TENS.

En una segunda fase el tratamiento se centrará en la potenciación muscular, en la mejora de la biomecánica de la rótula y en la flexibilidad muscular, mediante la utilización de la Reeducación postural global RPG y el entrenamiento de la propiocepción, entre otros.

En definitiva, en Interfisio consideramos que es importante hacer un examen global del paciente, valorando al paciente en toda su estructura, conociendo sus hábitos posturales, laborales, deportivos y alimenticios para conocer la causa exacta de la lesión y corregirla.

Osteocondritis Disecante

¿Qué es?

La osteocondritis disecante es una patología propia de niños y adolescentes, en las que un segmento del cartílago articular y del hueso subyacente se desprenden del resto del hueso, generalmente en relación a una necrosis  de la zona. Si no se remedia, la lesión evoluciona produciendo artrosis de la articulación, y puede llevar a la necesidad temprana de una prótesis articular. Esta lesión ocurre con más frecuencia en la rodilla, aunque también es típica en tobillos y codos. Al no haber revascularización, el fragmento óseo se separa del hueso sano. Es más frecuente en varones entre 15-20 años y en el 85% de los casos afecta al cóndilo femoral interno. Suele ser mayormente unilateral.

Causas

No se conoce con exactitud la causa de la osteocondritis disecante y se han descrito diversos factores que pueden intervenir en su aparición. Entre estos factores causales se encuentran microtraumatismos de repetición, predisposición genética, anomalías vasculares o causas inflamatorias. Se cree que en la aparición de la patología intervienen varios de estos factores.

El fragmento de cartílago y hueso desprendidos pueden permanecer fijos al cartílago circundante (lesión estable) o separarse del resto del cartílago y flotar en la cavidad de la articulación (lesión inestable). Cuando la osteocondritis disecante afecta a huesos en crecimiento se denomina osteocondritis disecante juvenil, y tiene un manejo distinto que la que afecta a huesos cuyo crecimiento ya ha terminado (osteocondritis disecante del adulto).

Entre los factores, se citan infartos óseos por embolias y alteraciones en el proceso de osificación, En el 45-50% de los casos se presenta por antecedentes traumáticos. El fragmento osteocondral puede ser estable o inestable. También puede presentarse en forma de cuerpo libre articular.

Síntomas

La clínica de Osteocondritis disecante no suele ser suficiente para sospechar la patología. Los síntomas y signos que da la osteocondritis son diversos y pueden ser similares a los de otros síndromes como el síndrome femoropatelar o artritis traumáticas.

Aunque suele empezar durante la adolescencia, los primeros síntomas pueden no aparecer hasta los primeros años de la edad adulta.

La osteocondritis disecante suele producir dolor en la articulación que empeora de forma progresiva a lo largo de meses.  El dolor empeora con la actividad y en ocasiones se acompaña de hinchazón y derrame articular. Cuando la lesión evoluciona pueden aparecer fenómenos relacionados con la existencia de un cuerpo libre en la articulación, como chasquidos y bloqueos articulares. Estos se producen cuando el fragmento óseo se desplaza.

En la Osteocondritis del talón o Ostecondritis del astrágalo, es frecuente que el dolor aparezca tras distensión de los ligamentos en una torcedura del tobillo. Es típico que haya dolor al palpar la piel sobre la zona afectada del hueso.

La severidad de la lesión viene determinada por su extensión y por el grado de desprendimiento respecto al hueso subyacente:

  • Grado I – Fragmento pequeño, pegado al hueso subyacente, no desplazado
  • Grado II- Fragmento parcialmente desprendido
  • Grado III- Fragmento desprendido pero no desplazado
  • Grado IV- Fragmento desprendido y desplazado (se comporta como un cuerpo libre en la articulación)

En caso de estabilidad del fragmento, puede presentar dolor y derrames con una mancha en rotación externa antiálgica. En caso de inestabilidad del fragmento, pueden apreciarse chasquidos, sensación de inestabilidad y pseudobloqueos que, en caso de desprenderse el fragmento de la articulación en forma de cuerpo libre, puede condicionar bloqueos articulares.

En la radiografía simple pueden observarse defectos óseos típicos, aunque la Resonancia Magnética es mucho más sensible y da una información más útil.

Los hallazgos de la Resonancia permiten clasificar la Osteocondritis y planificar el seguimiento y tratamiento.

Sin embargo, la prueba que más información da para el diagnóstico es la artroscopia, que permite confirmar la lesión y su grado de severidad.

Tratamientos

En la Osteocondritis Disecante Juvenil (cuando el hueso no ha terminado su crecimiento), se puede ofrecer un tratamiento conservador con inmovilización inicial de la articulación para permitir que la zona afectada se fije al hueso subyacente. Tras la inmovilización inicial sigue una temporada de semi reposo en la que debe limitarse la actividad física y conseguir el fortalecimiento de las estructuras musculotendinosas adyacentes con fisioterapia intensiva.

Este manejo tiene buenos resultados en el 50-90% de los casos, salvo en lesiones grado IV, en las que al estar el fragmento de cartílago libre en la articulación, se hace necesario operar para evitar un daño permanente.

En la Osteocondritis Disecante del Adulto (cuando el hueso ha finalizado su crecimiento) se puede optar por un plan de fisioterapia en las lesiones más pequeñas, de grado I y II.

En lesiones más grandes, o desprendidas, o cuando fracasa el tratamiento conservador, se aconseja recurrir directamente a una opción quirúrgica. En caso de osteocondritis inestables, se recomendará  tratamiento artroscópico, valorando la viabilidad o inviabilidad del fragmento.

¿Qué son?

Los términos lesión osteocondral y lesión condral hacen referencia a lesiones en el cartílago, el tejido que recubre los huecos de las articulaciones y permite el movimiento sin roce entre las estructuras óseas, rodeadas de tejido sano. La lesión osteocondral penetra el cartílago hasta afectar al hueso subyacente. La lesión condral sólo daña el cartílago, pero no el hueso subyacente.

Los términos condropatía y condromalacia son términos más genéricos que se pueden usar como sinónimos de lesión condral, aunque pueden referirse a cualquier tipo de lesión que afecte al cartílago articular. En muchas ocasiones se usan para hablar de un daño difuso del cartílago (artrosis incipiente), en lugar de hablar de un daño focalizado del cartílago (lesión condral u osteocondral). Esta distinción es importante porque las opciones de tratamiento son muy diferentes según se hable de una condropatía focal (lesión osteocondral o condral) o difusa (artrosis).

El término Osteocondritis se usa muchas veces como sinónimo de lesión osteocondral (lesión que afecta al espesor del cartílago y el hueso), sin embargo osteocondritis suele reservarse para hacer referencia a la Osteocondritis Disecante, una entidad clínica característica de los jóvenes en crecimiento. En esta enfermedad se produce una lesión osteocondral por un fallo en la irrigación del hueso durante el crecimiento. Según la extensión de la afectación del cartílago se clasifican en focales (fracturas osteocondrales, osteocondritis) o extensas (lesiones degenerativas que se inician a nivel del cartílago, extendiéndose hasta asociarse afectación ósea (osteofitos, esclerosis) debiendo hablar entonces de artrosis.

Según la profundidad de la afectación del cartílago se clasificarían en lesiones superficiales: condropatía grados I, II, lesiones de profundidad medial: condropatía grado III y lesiones de todo el espesor del cartílago: condropatía de grado IV.

Causas

Las lesiones condrales o condropatías se pueden producir por daño directo sobre la superficie de la articulación, por microtraumatismos repetidos, por procesos de desgaste o degenerativos o por otros factores que alteren localmente al cartílago, como ocurre en la osteocondritis disecante. Según su localización se habla de:

  • Condropatía rotuliana/ condropatías patelar focalizada: Lesiones condrales u osteocondrales que afectan a la rótula.
  • Condropatía femoral: Lesiones condrales u osteocondrales que asientan en la superficie articular del fémur, y pueden afectar al cóndilo femoral interno, al cóndilo femoral externo o a la tróclea (condropatías troclear).
  • Condropatía astragalina: Lesiones condrales u osteocondrales que afectan a la superficie articular del astrágalo, generalmente la cúpula del mismo.
  • Condropatía acetabular: Lesiones condrales u osteocondrales que afectan al acetábulo de la cadera.

Las lesiones osteocondrales y condrales pueden ser asintomáticas y detectarse tras la realización de una prueba de imagen por otro motivo, o durante una artroscopia. Cuando son sintomáticas, producen dolor en la articulación afectada, limitación de la movilidad y, en ocasiones, inflamación de la articulación por el sobreuso.

Para su diagnóstico debemos recurrir a pruebas especializadas como la Resonancia Magnética o la Ecografía si queremos confirmar la existencia de esta lesión y poder así clasificarla.

Síntomas

Entre los síntomas principales de estas lesiones condrales destacan el dolor articular, inflamación-derrames, chasquidos y bloqueos articulares.

Tratamiento

Debemos tener en cuenta en nuestra valoración las siguientes estructuras:

  • El pie, un desequilibrio en el pie, una mala pisada, puede provocar una mala posición de la tibia que aumente el roce entre la rótula y el fémur. Lo más lesivo será la hiperpronación del pie durante la marcha o la carrera o un pie muy plano, pero también podrá darnos problemas una pisada supinadora o un pie cavo o un tobillo inestable por esguinces crónicos o hiperlaxitud de la articulación.
  • La rodilla, especialmente tenemos que valorar el grosor del cartílago rotuliano, a través de una resonancia magnética podremos saber si el cartílago está bien o tiene lesiones por desgaste que clasificaremos entre los grados I y IV. A través de test ortopédicos valoraremos el dolor, la inflamación y la estabilidad de la rótula y de la articulación de la rodilla.
  • La cadera, juega un papel muy importante en la estabilidad de la rodilla, especialmente si el glúteo medio no funciona bien durante la fase de apoyo sobre una sola pierna, tanto al caminar como al correr. Un déficit muscular en la cadera o una lesión degenerativa que haga que la articulación tenga una mala posición (por ejemplo en las artrosis de cadera) pueden generar mayor roce a nivel de la rótula.
  • La pelvis y zona lumbar, al igual que en la cadera una inestabilidad lumbar o pélvica favorecerá una mala biomecánica, especialmente al hacer deportes de alta intensidad que requieran carrera y/o saltos.

Cómo hemos mencionado en otras ocasiones, el sobrepeso también aumentará la carga sobre las articulaciones del miembro inferior.

¿Cuál es el tratamiento para quitar el dolor de la rodilla? Para poder establecer el tratamiento, primero tendremos que realizar una exploración que determine cuál de los anteriores puntos que hemos hablado están afectados (pie, tobillo, rodilla, cadera, pelvis o columna), al igual que en casos de condropatías severas grado III/IV habría que valorar la conveniencia de la implantación de condrocitos.

Interfisio apuesta por una valoración personalizada para abordar la lesión mediante un tratamiento de reeducación del miembro afecto a nivel de su biomecánica global, estructural y de partes blandas adyacentes.

Un modelo de propuesta sería:

  • Potenciación del cuádriceps, con ejercicios que no producen nada de dolor.
  • Potenciación de glúteo medio, haciendo trabajos específicos cuyo objetivo principal sea dar estabilidad a la cadera en el momento de apoyo sobre una sola pierna en la marcha o carrera.
  • Trabajo de zona CORE, trabajo de toda la musculatura abdominal, principalmente el transverso del abdomen. Sin olvidarnos del suelo pélvico y musculatura aductora.
  • Dar elasticidad y movilidad a las articulaciones de la cadera, rodilla y tobillo.
  • Cadena muscular anterior, especialmente psoas y recto anterior del cuádriceps.
  • Cadena muscular posterior, especialmente isquiotibiales y gemelos.
  • Cadena lateral, cuadrado lumbar, tensor de la fascia lata y peroneos (especialmente en deportistas con impacto o en deportes de sala)
  • Trabajo propioceptivo o de equilibrio especialmente para tobillo, rodilla y cadera.
  • Vuelta progresiva al deporte o actividad física, controlando la carga de cada sesión de trabajo y valorando la biomecánica, realizando las adaptaciones necesarias para disminuir las presiones rotulianas (por ejemplo, correr con zancadas más cortas disminuye la presión máxima sobre la rótula).

Para lograr el éxito en la recuperación:

  • Si el problema está en el pie, necesitaremos hacer un estudio de la biomecánica de la marcha y, en caso necesario, poner unas plantillas para mejorar la pisada.
  • Si tenemos sobrepeso o una mala alimentación, debemos bajar el peso corporal o alimentarnos de manera adecuada, para ello debemos ponernos en manos de un nutricionista o endocrino.
  • Si queremos volver al deporte, tras la fase de rehabilitación, minimizando el riesgo de recaída, debemos trabajar una fase de readaptación deportiva, en la cual, de la mano de un preparador físico consigamos los objetivos deportivos que queramos.

Esperamos haber conseguido que entiendas tu problema actual, no obstante, el equipo de médicos y  fisioterapeutas de Interfisio quedamos a tu disposición para ayudarte en lo que necesites.

Lesiones Meniscales

¿Qué son?

Los meniscos (interno y externo) son estructuras de tejido fibrocartilaginoso situados sobre las mesetas tibiales. Distribuyen la carga y las fuerzas que se ejercen sobre las superficies articulares de la rodilla. También tienen función estabilizadora y disminuyen la fricción. Los meniscos de la rodilla se lesionan por movimientos repetitivos de rotación de la tibia y flexión que hace que se vayan degenerando. Un traumatismo fuerte puede romper repentinamente un menisco deteriorado previamente o simplemente puede haber un desgaste progresivo sin antecedente de golpe, caída o movimiento brusco. El grado de lesión abarca desde la inflamación de los tejidos blandos circundantes al menisco, con microrroturas en su estructura a una rotura parcial, total o incluso desinserción del menisco. Antiguamente estas lesiones se solucionaban con una extracción del menisco roto. Hoy se tiende a técnicas menos agresivas, evitando en lo posible la cirugía y la meniscectomía, con un importante papel de fisioterapia.

Cuando se extrae parte del menisco, la zona de contacto con la superficie de carga en la rodilla se reduce y las presiones aumentan de forma significativa, dando lugar a un mayor desgaste de las superficies condrales, siendo mayor cuanto más tejido ha sido eliminado. El riesgo de artrosis de la rodilla aumenta enormemente. En cuanto a la absorción de impactos de las rodillas sanas tienen una capacidad de un 20% mayor que las sometidas a meniscectomías. Además, la meniscectomía en presencia de una insuficiencia del ligamento cruzado anterior incrementa de forma significativa la laxitud anterior de la rodilla. Debido a que las roturas traumáticas de los meniscos, por lo general se producen en sujetos jóvenes y activos, es muy necesario conservarlos y de esta forma minimizar los cambios degenerativos. La fisioterapia es fundamental en estos casos, ya que consiguiendo mejorar la fuerza y estabilidad de la rodilla prevenimos un desgaste mayor.

En las lesiones meniscales se producen desgarros o rupturas que son producidos por diversas causas.

Causas

Las lesiones de meniscos obedecen generalmente a un mecanismo rotacional de la rodilla cuando el miembro en apoyo se encuentra en semiflexión, lo que explicaría porqué el menisco medial se compromete 5 a 7 veces más que el lateral. Así mismo, las posiciones bruscas de la rodilla en varo o valgo suelen causar desgarros meniscales.

En los pacientes jóvenes las causas de estos desgarros pueden ser traumáticas debido a giros bruscos de la rodilla con el pie apoyado, al estar la rodilla soportando una carga y los meniscos encontrarse comprimidos entre el fémur y la tibia. En los pacientes de edad avanzada, los desgarros suelen ser por motivos degenerativos.

Síntomas

En el momento que se produce un desgarro, puede oírse un chasquido, acompañado de un dolor intenso, además de un derrame e inflamación.  La rodilla también se puede bloquear y presenta una sensación de inestabilidad.

Tratamiento

Una parte importante de la actuación terapéutica será distinguir los pacientes en los que los signos y síntomas son causados por degeneramiento interno, de los que tienen alteraciones causadas por dolor y disfunción miofascial. Ambas alteraciones pueden estar juntas. La cirugía rara vez ayuda en los problemas musculares. La fisioterapia puede ayudar a reequilibrar este complejo sistema músculo esquelético y normalizar su función. Está indicada en pacientes que refieren dolor con la actividad física y durante la práctica de algún deporte, pero no presentan episodios de bloqueos ni derrame y que en la exploración física las maniobras meniscales sean dudosas o en lesiones grado I por resonancia magnética, sobre todo en pacientes de edad, quienes presentan, además de la lesión meniscal, otras alteraciones degenerativas óseas que contribuyen al dolor. La rehabilitación consiste en potenciar y flexibilizar la musculatura, generalmente usando ejercicios de tipo isométrico y de contracciones excéntricas, focalizando la propioceptividad de la articulación; de la misma manera se emplean medios físicos antiinflamatorios como la termoterapia, ultrasonido, magnetoterapia y electroanalgesia. Con el tratamiento se deben observar buenos resultados en un tiempo no mayor de tres semanas; de no ser así, se tendrá que valorar el tratamiento quirúrgico principalmente en los deportistas de élite.

El tratamiento quirúrgico está indicado en los casos en los que existe una rotura detectada por la exploración física y por los estudios de imagen o bien porque no ha habido respuesta al tratamiento de fisioterapia. La artroscopia es el procedimiento quirúrgico de elección, existiendo varias posibilidades terapéuticas, sin olvidar la importancia de la terapia de rehabilitación en el postoperatorio, la cual es imprescindible para la obtención de buenos resultados.

Artrosis de Rodilla

¿Qué es?

La artrosis se define como un trastorno degenerativo que afecta a las articulaciones sinoviales, dando lugar a una artropatía de carácter progresivo. Las articulaciones son los puntos del cuerpo donde dos huesos se unen.  El movimiento de estos huesos en este punto de encuentro es lo que permite el movimiento del cuerpo. Afecta en un mayor porcentaje a mujeres en torno a los 50 años, siendo ésta una de las principales causas de consulta.

La artrosis tiene diferentes clasificaciones:

  • En función de la localización: coxartrosis (cadera), gonartrosis (rodilla)
  • En función de la etiología: idiopática o secundaria
  • En función de su afectación: si afecta a una o más articulaciones. Uno de los síntomas más importantes a tratar de la artrosis, a parte del dolor,  es la limitación del movimiento articular, para evitar así futuras rigideces, que podrán afectar a la calidad de vida del paciente. Para prevenir esa limitación del movimiento, la articulación debe estar en movimiento relativo, para ello se deben realizar ejercicios suaves sin sobrepasar el punto de dolor y evitar realizar sobreesfuerzos. Esto ayudará también a prevenir los síntomas de la artrosis.

Se debe comenzar trabajando desde la zona mas distal de la extremidad (es decir, las manos y los pies) y de ahí, ir ascendiendo hasta llegar a hombros y cadera; por último se trabaja el tronco. Así, al comenzar a trabajar con articulaciones conocidas y que se ven, es más fácil integrarlas en nuestro cerebro.

Los ejercicios deben realizarse en diferentes posiciones, no sólo sentado o de pie, manteniendo siempre una buena alineación del cuerpo y fortaleciendo la musculatura:

  • Boca arriba o boca abajo
  • Cuatro patas (para movilizar el raquis es la mejor postura)
  • Sentado en el suelo
  • Bipedestación (de pie)- (es la más complicada pero la mejor para trabajar la postura)

La columna lumbar y el suelo pélvico son zonas donde la toma de conciencia resulta difícil. Para ello es recomendable hacer ejercicios de movilidad, flexibilidad y estabilidad, para así ir ganando conciencia de la posición de nuestro propio cuerpo.

Causas

Además del envejecimiento natural, cualquier suceso que lesione el cartílago puede ocasionar una artrosis.  Con el tiempo, una pequeña herida en el cartílago, se puede hacer mayor y conducir a una pérdida de gran cantidad de cartílago. Sucesos tales como lesiones traumatológicas, infecciones, inflamaciones, osteonecrosis (hueso muerto) o inestabilidades pueden hacer que el cartílago se deteriore.

Síntomas

Los síntomas más frecuentes son dolor en la articulación y rigidez, generalmente en relación con la actividad física.

Al comienzo de la enfermedad, la rodilla permite caminar con normalidad, pero tras un rato sentado, o al levantarse por la mañana, la rodilla está más rígida y dolorosa durante unos minutos. A medida que la enfermedad progresa, el dolor puede interferir en las actividades cotidianas. En los últimos estadios de la enfermedad el dolor puede ser continuo e incluso afectar el descanso nocturno.

Tratamiento

El tratamiento de fisioterapia consiste en terapias que pueden aliviar los síntomas y retrasar la degeneración:

  • Masoterapia y terapia manual: Tiene efectos sedativos, descontracturantes, circulatorios y tróficos a nivel cutáneo y muscular. Contraindicada en  procesos inflamatorios severos.
  • Reeducación articular: Técnicas para prevenir las rigideces articulares.
  • Reeducación muscular: Algunos ejercicios recomendables para pacientes con artrosis, son aquellos que activen el transverso del abdomen, los multífidos y el suelo pélvico. Es importante que los ejercicios sean supervisados por un profesional que indique su correcta realización para un óptimo trabajo de los mismos. Además, el modo en el que se realiza el ejercicio y su repetición adecuada nos llevará al perfeccionamiento del mismo y a disfrutar de los logros obtenidos.
  • Reeducación de la sensibilidad:

Termoterapia: Aplicación de frío en períodos inflamatorios y  calor fuera de estos procesos.

La parafina: posee un efecto antiálgico.

  • Reeducación funcional global

Se trabaja realizando ejercicios dirigidos hacia la funcionalidad de la articulación, mejorando las AVD (actividades de la vida diaria), proporcionando un programa de ejercicios diarios para favorecer el poder alcanzar los objetivos previstos.

  • Controlar el peso, evitando el sobrepeso.

En Interfisio contamos con un equipo contamos con un experto equipo de fisioterapeutas dotados de equipos de electroterapia de última generación, lo cual hará aliviar sus síntomas, principalmente el dolor y la rigidez articular, mejorando la inflamación si existiera. para poder abordar este tipo de patologías, realizando un trabajo activo y una reeducación postural global.

Lesiones de los Ligamentos

En la actualidad se da mucha importancia a la actividad física y a sus beneficios.
Los ligamentos son estructuras de tejido conectivo denso que unen hueso con hueso en las articulaciones. Dado que están sometidos a fuerzas tanto de tracción como de torsión, los ligamentos poseen un comportamiento viscoelástico y una gran plasticidad. La función fundamental de éstos es dotar a la articulación de estabilidad.

En la rodilla existen dos tipos de ligamentos:

  • Extraarticulares: es el ligamento lateral interno y el ligamento lateral externo, cuya función es la de reforzar las cápsulas articulares.
  • Intraarticulares: Son el ligamento cruzado anterior y ligamento cruzado posterior, que se comportan como pivotes para una correcta rotación y estabilidad de la rodilla.

En general existen tres grados de lesión de los ligamentos:

  • Grado I: distensión.
  • Grado II: ruptura parcial.
  • Grado III: rotura total.

Ligamento Cruzado Anterior

¿Qué es?

El ligamento cruzado anterior impide el desplazamiento de la tibia en relación con el fémur y permite una correcta rotación de la rodilla.
Las lesiones de este ligamento consisten en un estiramiento o torsión excesiva que conducen a una ruptura parcial o completa del mismo.

Causas

Las lesiones en el ligamento cruzado anterior pueden ser debidas a traumatismos sobre los laterales de la rodilla en extensiones excesivas, o por giros o paradas bruscas frecuentes en deportes como el fútbol, baloncesto o el esquí.

Síntomas

Los principales síntomas se relacionan con una sensación de crujido en el momento de la lesión, acompañado de inflamación, dolor y sensación de inestabilidad en la rodilla. Esta sensación puede desaparecer con el tiempo, pero reaparecerá en el momento de retomar actividades que impliquen giros o torsiones sobre la rodilla.

Tratamiento

Tratamiento conservador en pacientes con baja demanda funcional:

  • Hielo en fases iniciales.
  • Reposo deportivo inicial para posteriormente y una vez pasada la fase aguda, realizar actividades y deportes de «no riesgo» como pasear, montar en bicicleta, natación, y en general, deportes que no impliquen giros sobre la rodilla.
  • Rehabilitación y potenciación de los músculos del muslo.
  • Terapia farmacológica como analgésicos y antiinflamatorios en fase aguda.

En el caso de una ruptura con inestabilidad será necesaria la intervención quirúrgica. De no ser así, la articulación se comportará como una estructura excéntrica, degenerando con el tiempo en artrosis e impidiendo la práctica deportiva.

Ligamento Cruzado Posterior

¿Qué es?

Situado en la parte media de la rodilla, el ligamento cruzado posterior une la parte posterior externa del cóndilo femoral interno con la zona intercondílea posterior de la tibia. El ligamento cruzado posterior impide el desplazamiento de la tibia en relación con el fémur.

Las lesiones de este ligamento, al igual que en el caso del ligamento cruzado anterior, consisten en un estiramiento o torsión excesiva, que conducen a la ruptura parcial o completa del mismo.

Causas

Aunque el ligamento cruzado posterior puede lesionarse por hiperextensión, lo más común es que ocurra por golpes o caídas sobre la rodilla flexionada y en accidentes de alta energía como el choque de la rodilla, por ejemplo, contra el salpicadero del coche en accidentes de tráfico.

Síntomas

Los principales síntomas en este tipo de lesión, al igual que en el caso del ligamento cruzado anterior, son chasquido y dolor en el momento en el que se produce la lesión e inflamación e inestabilidad tras el mismo.

Tratamiento

Si la lesión no presenta gravedad ni inestabilidad, se puede tratar con tratamiento conservador al igual que en el caso del ligamento cruzado anterior.

  • Hielo y antiinflamatorios no esteroideos en fase aguda.
  • Reposo deportivo en fase aguda.
  • Rehabilitación y potenciación muscular.

En el caso de una lesión grave, se optará por la intervención quirúrgica.

Ligamentos laterales

¿Qué son?

El ligamento lateral interno discurre por el lateral interno de la rodilla. Este ligamento estabiliza la rodilla y limita la posición de valgo (tensión sobre la parte interna).
El ligamento lateral externo discurre por el lateral externo de la rodilla, teniendo su origen en el cóndilo femoral externo y se inserta en la parte externa de la cabeza del peroné. El ligamento lateral externo estabiliza la rodilla y limita la posición de varo (tensión sobre la parte externa).
Las lesiones de estos ligamentos consisten en un estiramiento excesivo o una ruptura parcial o completa de los mismos.

Causas

Los esguinces en los ligamentos laterales, se producen por giros bruscos de la rodilla con el pie apoyado y por impactos en la rodilla.
Depende de donde se produzca el impacto se puede lesionar un ligamento u otro:
Las lesiones en el ligamento lateral interno se producen por impactos sobre la parte lateral externa de la rodilla, Las lesiones en el ligamento lateral externo se producen por impactos sobre la parte lateral interna de la rodilla, provocando fuerzas sobre la posición en varo (tensión sobre la parte externa).

Síntomas

Los pacientes con lesiones o esguinces en los ligamentos laterales sienten dolor en la zona afectada, de localización e intensidad variable, pueden presentar hinchazón en la zona y pueden sentir inestabilidad según el grado de lesión.

Tratamiento

Si la lesión no presenta una importante gravedad (Grado I-II) se puede tratar con un tratamiento conservador como:

  • Aplicación de hielo en la zona afectada
  • Reposo
  • Rehabilitación
  • Terapia farmacológica como analgésicos y antiinflamatorios.

En el caso de una lesión grave (Grado III), se optará por la intervención quirúrgica.

Tendinopatías

¿Qué es?

Los tendones insertan los músculos a los huesos articulares. De esta forma transmiten la fuerza muscular a los huesos durante el movimiento. Con el término tendinopatía nos referimos a los procesos degenerativos que los tendones pueden padecer con o sin inflamación.

Tendinopatía es el término general que se utiliza tanto para tendinitis como para tendinosis. Mientras que la tendinitis implica inflamación del tendón, la tendinosis describe un tendón dolorido debido a una serie de problemas en el propio tejido del tendón o a su alrededor.

Causas

Las causas de la tendinopatía pueden ser varias. Se estima que las lesiones tendinosas representan entre el 30% y el 50% de todas las lesiones que se producen en el deporte. Por ejemplo, las lesiones en el tendón de Aquiles son prevalentes en deportes que impliquen correr.

En el ámbito de la Medicina del Deporte, una causa frecuente de lesión tendinosa es la hiper-musculación. El tendón, al ser resistente y poco elástico, puede sufrir con el ejercicio muscular repetido, respondiendo al sobreesfuerzo con una inflamación. También los entrenamientos excesivos y mal ejecutados pueden realizar sobrecargas tendinosas. En general, una demanda excesiva junto con microtraumatismos por repetición suelen ser causas frecuentes de patología tendinosa.

La tendinopatía afecta a las personas que realizan tareas repetitivas en su trabajo, en la práctica del deporte o en otras actividades rutinarias.

Ésta puede aparecer de forma gradual o bien de repente debido a que el tendón, ya debilitado, experimenta una rotura. Las áreas comúnmente afectadas son hombro, codo, muñeca, cadera, rodilla y tobillo.

Síntomas

Los síntomas varían de unos pacientes a otros. Los más comunes son el dolor y la sensibilidad alrededor del tendón afectado. Estos síntomas pueden ir acompañados de hinchazón cerca del tendón lesionado.

Con frecuencia los pacientes experimentan:

  • Aumento de dolor y síntomas relacionados con la actividad
  • Un crujido cuando se utiliza el tendón que, en general, es desagradable y doloroso
  • Empeoramiento de los síntomas durante la noche y al levantarse por la mañana
  • Rigidez en la zona afectada
  • Presencia de cristales de calcio en el tendón

A menudo los síntomas de una tendinopatía están asociados con bursitis, caracterizada por la inflamación de la bursa.

Tratamientos

El tratamiento dependerá de la fase patológica en la que se encuentre el tendón.

En el caso de una patología tendinosa degenerativa, se puede plantear un tratamiento conservador.

Pero uno de los tratamientos que ofrece mejores resultados a las tendinopatías es, sin duda, la fisioterapia, ya que ofrece múltiples beneficios, entre otras cosas recuperar la movilidad y fortalecer el tendón y la musculatura colindante y de esta forma se reducirá el riesgo de recaídas en la lesión y el dolor se aliviará de manera notable. Sin embargo, es importante que sea llevado a cabo por un fisioterapeuta especializado. En la mayoría de los casos se tratará la inflamación con terapia manual, que se podrá complementar con punción seca o tratamiento con ondas de choque. Además, el tratamiento rehabilitador con fisioterapia, se basará en ejercicios pautados y estiramientos que ayudarán a reducir la inflamación del paciente y a la regeneración de los tejidos. Los ejercicios y la dosificación de las cargas son considerados fundamentales para el tratamiento. Los programas de cargas controladas para las tendinopatías, tienen ventajas muy beneficiosas tanto para el tendón y el músculo, como para la coordinación, lo que mejora la funcionalidad y facilita un resultado clínico óptimo.

Para evitar recidivas, los tratamientos deben estar enfocados en programas de cargas progresivas para mejorar la resistencia. Los ejercicios tienen efecto en ambos aspectos: estructura y dolor.

Los ejercicios excéntricos son los más estudiados y han demostrado ser beneficiosos para el dolor, la funcionalidad y el retorno a la actividad en la fase II y III.

Un programa de rehabilitación basado en un aumento gradual de cargas, es capaz de mejorar la fuerza, la resistencia y el control muscular, cambiando las cargas transmitidas al tendón. Las reducciones de cargas deben ser adaptadas individualmente. Es importante considerar las demandas funcionales del individuo, ya que frecuentemente muchos aspectos de funciones cotidianas no son considerados en la consulta de fisioterapia.

Se debe entender que aunque el modelo de la tendinopatía presenta tres fases, dichas fases son continuas y su clasificación no es excluyente. Por otro lado, la clasificación de pacientes con lesiones del tendón se basa en la estructura, el dolor, la disfunción y  la tolerancia a las cargas. Esto permite a nuestros profesionales orientar adecuadamente los tratamientos de los factores limitantes más críticos.

Los anti-inflamatorios, han demostrado retrasar el proceso de la regeneración del tejido conjuntivo, y aunque tengan un efecto analgésico, ejercen un efecto negativo sobre el proceso de normalización del tendón.

Propuesta de tratamiento de ejercicios

  • Isométricos para reducir dolor
  • Isotónicos para restablecer la fuerza
  • Entrenamiento de las funciones específicas del deporte, ejercicios de almacenamiento y liberación de energía

La vuelta a la práctica deportiva o profesional es el objetivo de la rehabilitación. Mientras que la remisión del dolor elimina una barrera para mejorar la funcionabilidad, otros déficits funcionales como debilidades musculares, alteraciones en la cadena de los movimientos, incapacidad de tolerar cargas, pueden  predisponer al tendón a sufrir recaídas.

Una buena constancia de la pauta de ejercicios, actividades y descanso juega un papel muy importante en la prevención de las recaídas.

Un control ecográfico, realizado una o dos semanas después, junto con el análisis de la sintomatología, establecerán las pautas para una óptima aplicación de tratamiento

Otras afectaciones

Enfermedad de Hoffa

Inflamación crónica de la zona de grasa ubicada detrás del tendón rotuliano y bajo la rótula.

Se trata de una enfermedad  poco habitual  pero  que incapacita a la persona que lo sufre para que pueda hacer una vida normal. Es más frecuente en personas jóvenes y predomina en mujeres. Es muy susceptible debido a su alto contenido en terminaciones nerviosas.

Síntomas

Los síntomas que se presentan son:

  • Dolor en cara anterior de la rodilla que aumenta con el movimiento, extensión forzada y durante la bipedestación prolongada
  • Edema a ambos lados de la rótula y en zona proximal al tendón rotuliano
  • Sensación de bloqueo al subir y bajar escaleras
  • Crepitación en la zona dolorosa
  • Limitación de la movilidad, incapacidad para realizar la extensión completa
  • Sensación de inestabilidad

Esta enfermedad se puede prevenir si se mantiene un buen estado muscular, en especial del cuádriceps. Además también es bueno mantener una buena flexibilización y evitar las sobrecargas físicas, respetando el descanso entre cada sesión.

Tratamiento

El tratamiento de fisioterapia consistirá en un programa de ejercicios específicos y progresivos, buscando el fortalecimiento de la musculatura y el control de la inflamación.

En la fase más inicial, el tratamiento con diatermia o ultrasonidos está indicado para bajar la inflamación de la grasa de Hoffa, además se combina con electroterapia, especialmente electroestimulación del cuádriceps para no perder masa muscular.

También se pueden combinar con hielo y vendajes de kinesiotape para reducir la presión en la rodilla.

Osgood – Shlatter:

Es un hinchazón doloroso de la protuberancia en la parte superior de la tibia, exactamente debajo de la rodilla. Esta protuberancia se denomina espina tibial anterior.

Causas

Esta enfermedad es causada por lesiones pequeñas en la zona de la rodilla debido a la sobrecarga repetitiva antes de que la zona haya finalizado su crecimiento.

El cuádriceps es un músculo predominante en este tipo de lesiones, ya que cuando se contrae, extiende la rodilla, y cuando se utiliza mucho en las actividades deportivas  ( correr, saltar, trepar…) durante una racha de crecimiento del niño, la zona se irrita o se hincha y causa dolor.

Es común en adolescentes que juegan fútbol, básquetbol y voleibol, al igual que aquellos que participan en gimnasia. Esta enfermedad afecta más a menudo a los chicos que a las chicas.

Síntomas

El principal síntoma de la enfermedad es el dolor e inflamación de la inserción del tendón rotuliano en la tuberosidad tibial anterior, que aumenta con la actividad física (subir y bajar escaleras, saltar, arrodillarse, ponerse en cuclillas) y mejora con el reposo. También se observa prominencia de la tuberosidad tibial. La tuberosidad tibial puede presentar edema, eritema e hipertermia; no asocia derrame articular.

Tratamiento

El tratamiento es fundamentalmente conservador.

La fisioterapia tendrá como objetivos principales:

  1. En una primera fase, la disminución de la inflamación, el dolor y la tensión muscular tanto de extensores como de flexores.
  2. En una segunda fase, el objetivo será la correcta readaptación al esfuerzo con un trabajo más activo, intentando reducir el periodo de “inactividad”.

Para la primera fase de reducción de los síntomas:

  • Reposo: no es necesario abandonar la actividad deportiva, sino reducirla en cuanto a duración, frecuencia o intensidad durante un periodo de tiempo limitado, suficiente para resolver los síntomas o hacerlos más tolerables.
  • Hielo: aplicación de bolsas de gel o compresas frías buscando el alivio del dolor.
  • Compresión: se puede usar vendaje infrapatelar para alivio del dolor durante la actividad física.
  • Elevación: elevación de la pierna afectada.

Además se pueden usar técnicas como:

  • Electroterapia analgésica (TENS, interferenciales)
  • Medidas antiinflamatorias (ultrasonido, láser, onda corta)
  • Movilizaciones de rótula
  • Ejercicios de flexibilización de cuádriceps e isquiotibiales
  • Tratamiento de puntos gatillo miofasciales (de forma manual o con punción seca)
  • Fibrólisis diacutánea
  • Actividades en descarga y en el agua (para mantener rango de movimiento de la rodilla)

En la segunda fase, donde se realiza un trabajo más activo, se puede continuar con un adecuado programa de fortalecimiento muscular, trabajo de propiocepción, reentrenamiento del gesto para evitar tracción de la rótula. Normalmente el retorno a la actividad se produce a las 2-3 semanas. Se ha descrito que en más del 10% de los pacientes, los síntomas persisten en la edad adulta a pesar de las medidas conservadoras.

Raramente se precisa de cirugía traumatológica.

Quiste de Baker

Es una protuberancia que se da en la parte posterior de la rodilla por procesos inflamatorios crónicos, por una mayor producción del líquido sinovial. El dolor puede empeorar cuando flexionas totalmente o extiendes la rodilla, o cuando estás activo. En algunos casos, el quiste de Baker no causa dolor y puede que no lo notes.

Causas

  • Una ruptura en el cartílago del menisco de la rodilla
  • Lesiones del cartílago
  • Artritis de la rodilla (en adultos mayores)
  • Artritis reumatoidea
  • Otros problemas de la rodilla que causan su inflamación y sinovitis

Síntomas

  • Hinchazón detrás de la rodilla y a veces en la pierna
  • Dolor de rodilla
  • Rigidez e incapacidad de flexionar completamente la rodilla

Los síntomas pueden ser peores después de haber estado activo o si has estado de pie por mucho tiempo.

Tratamiento

Una vez que se ha elaborado el diagnóstico, se deberá estudiar cuál es el tratamiento más apropiado para cada paciente, en función de la sintomatología que presente. En primer lugar, en pacientes con quiste de Baker se suele recomendar la aplicación de hielo en la zona, combinada con un tratamiento antiinflamatorio, con el objetivo de aliviar el dolor del paciente. Además, se recomienda reposo y, en algunos casos, se inmoviliza la zona para evitar movimientos bruscos y posturas forzadas.

El tratamiento con fisioterapia suele ofrecer buenos resultados. Se trata de un tratamiento rehabilitador, basado en ejercicios pautados por un fisioterapeuta especializado, que contribuirán al fortalecimiento muscular y permitirán al paciente recuperar de forma progresiva la movilidad de la articulación. Además, aliviará el dolor del paciente, y en los casos en los que la lesión está relacionada con una enfermedad degenerativa, se fomentará la reeducación postural para evitar posibles recaídas y lesiones.

Bursitis

La bursitis es la inflamación de la bursa y esta puede ser hemorrágica, séptica o inflamatoria. La rodilla tiene varias bolsas serosas o bursas, que son muy vulnerables como consecuencia de traumatismos repetidos. Estos pueden causar una inflamación crónica. Cualquiera de las bolsas de la rodilla puede inflamarse, pero la bursitis de rodilla ocurre con mayor frecuencia sobre la rótula o en la parte interior de la rodilla debajo de la articulación.

Causas

Las causas suelen ser las siguientes:

La principal causa de la bursitis de rodilla es la repetición de movimientos de flexoextensión.

  • Sobrecarga o fricción a causa de la repetición de movimiento
  • Por algunas sustancias químicas
  • Por una infección séptica

La bursitis de rodilla puede ser causada por la presión continua, por exceso de tensión en el tendón, lo que provoca una inflamación, por estrés o microtraumatismos repetitivos

Factores de riesgo

  • Permanecer arrodillado durante mucho tiempo.
  • Participar ciertos deportes. Los deportes que provocan golpes directos o caídas frecuentes sobre las rodillas (como la lucha libre, el fútbol y el vóleibol) pueden aumentar el riesgo de tener bursitis de rodilla. Los corredores pueden manifestar dolor e inflamación en la bolsa de la pata de ganso.
  • Obesidad y artrosis.

Síntomas

Los síntomas de la bursitis de la rodilla son dolor, cojera, rigidez, inflamación y limitación o impotencia funcional.

Tratamiento

El diagnóstico es a través de una ecografía.
El tratamiento de la bursitis consiste especialmente en controlar la inflamación y el dolor.
El tratamiento para la bursitis de rodilla a menudo implica una combinación de prácticas de cuidado personal y tratamientos administrados por el fisioterapeuta para aliviar el dolor y eliminar  la inflamación.