Síndrome Subacromial

¿Qué es?

El síndrome subacromial es la dolencia más frecuente del complejo articular del hombro. Se define como una irritación provocada por el roce de los tendones que forman el manguito de los rotadores con uno o más de los diferentes componentes del arco acromial: acromion, articulación acromioclavicular, ligamento acromiocoracoideo y apófisis coracoides. Además puede existir una afectación del tendón largo del bíceps y de la bolsa subacromial.

Causas

En un 95% la degeneración tendinosa se produce por compresión externa o por pinzamiento, aunque también podemos encontrarnos desequilibrios musculares, inestabilidad articular o procesos degenerativos. Los factores que favorecen la lesión de los tendones del manguito pueden ser:

Vasculares: Los tendones que forman el manguito tienen vascularización suficiente, excepto el tendón del supraespinoso. La vascularización del supraespinoso depende del aporte de los vasos óseos, de la arteria humeral anterior circunfleja, de la arteria sub y supraescapular y de los vasos tendinosos resultantes. Esta capacidad de absorción disminuye con la edad y da lugar a cambios en el tendón.

Mecánicos: Neer demostró que en el movimiento de abducción del hombro, el manguito rotador roza con el acromion. Por lo que la causa mecánica aumenta con la presencia de un acromion «agresivo» por su forma o por la presencia de un osteofito en su cara inferior. Existe la posibilidad de tener presente un acromion bipartito, que se trata de una variante de la normalidad, en la que el acromion en vez de estar formado por una sola pieza, está formado por dos piezas, debido probablemente a que no se han fusionado los núcleos de osificación en la infancia. La movilidad «anormal» de este acromion provoca también ese roce con los tendones del manguito rotador.

Degenerativas: Las alteraciones degenerativas del manguito de los rotadores se producen a partir de los 50 años de edad, agravada por la fricción contra el acromion. Sobreuso.

Síntomas

El síndrome subacromial se caracteriza por ser insidioso, progresivo y mecánico. No se presenta de repente, empieza con un dolor leve que con el tiempo puede desembocar en impotencia funcional y dolor agudo. El dolor es sordo con sensación de fatiga, de aparición nocturna. Cuando los tejidos están en reposo el drenaje de la inflamación no se realiza correctamente y por eso aumenta el dolor. También aumenta si el movimiento es excesivo. En ocasiones puede irradiar hasta el codo. Este dolor puede ser más intenso al levantar los brazos por encima de la cabeza o al llevar los brazos hacia la espalda, por ejemplo, al realizar movimientos ajustándose el sujetador. Podemos dividirlo en 3 estadios.

Estadio I: Se caracteriza por edema e inflamación del tendón, se suele dar en pacientes alrededor de los 25 años, se trata de una lesión reversible, que cursa con dolor en la cara anterior y/o lateral del hombro que se agudiza de noche. En el movimiento de abducción está presente un arco doloroso de entre 70º-120º, es una tendinopatía aguda de sobrecarga mecánica.

Estadio II: Se da aproximadamente en pacientes en edades de entre los 26-40 años, con dolor vivo que interviene en el sueño o que se cronifica. En la mayoría de los casos suele existir fibrosis degenerativa y evolución a una tendinopatía crónica, con engrosamiento de la bolsa subacromial, por lo que aumenta la compresión del manguito de los rotadores.

A la exploración se encuentra crepitación y limitación de la movilidad activa y pasiva.

Estadio III: Ocurre por degeneración tendinosa y rotura, sea parcial o total del manguito rotador. Se da aproximadamente en personas de 40 años en adelante y con larga evolución. Nos podemos encontrar con complicaciones irreversibles como la atrofia muscular y la debilidad motora. Las roturas agudas pueden ser motivo de un traumatismo, caída sobre el hombro o levantamiento de objetos muy pesados.

Tratamiento

Conservador: En primera instancia se trata con fisioterapia. Nos centramos en un tratamiento global de la articulación y específico sobre el tendón o la causa. Tratamos la sintomatología dolorosa, la fuerza muscular y nos encargamos de aumentar en lo posible el rango de movimiento. El abordaje de fisioterapia debe comprender todas las estructuras de la articulación, no sólo nos basaremos en mejorar el dolor, la fuerza y el rango de movimiento, también utilizaremos la intervención del paciente para completar el tratamiento con ejercicio terapéutico. Utilizaremos medios físicos como la crioterapia, termoterapia superficial, masoterapia, electroterapia, ultrasonido o láser.

Quirúrgico: Puede llegar a requerirse cirugía cuando la sintomatología persiste y altera la calidad de vida del paciente. O en pacientes de edad muy avanzada en los que se ha cronificado la lesión. Esta cirugía consiste básicamente en eliminar los factores mecánicos de roce (acromioplastia).

Patología del manguito rotador

¿Qué es?

El denominado manguito rotador está formado por un conjunto de músculos, que comienzan en la escápula, y sus tendones se insertan en la cabeza del húmero (troquín y el troquíter). Los cuatro músculos que forman esta estructura son el supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor. Estos cuatro músculos poseen las funciones de rotar el húmero, por lo que contribuyen a la estabilidad de la articulación y brindan un equilibrio muscular al hombro. El tendón de la porción larga del bíceps se inserta en el tubérculo supraglenoideo de la escápula. Pasa entre los músculos supraespinoso y subescapular por lo que debe considerarse desde un punto de vista funcional como parte del manguito rotador.

Causas

Una lesión del manguito rotador provoca un dolor sordo en el hombro, que a menudo empeora con el uso del brazo por encima de los 90 grados o con movimientos de rotación, unos de los síntomas más frecuentes es despertar en mitad de la noche con fuerte dolor.

Las lesiones del manguito rotador son frecuentes y aumentan con la edad.

Los pacientes con patologías del manguito rotador  inflamatorias o con pequeños desgarros pueden controlar sus síntomas y volver a las actividades con ejercicios de fisioterapia que mejoran la flexibilidad y la fuerza de los músculos que rodean la articulación del hombro.

Pero cuando el paciente presenta un desgarro importante diagnosticado tras una prueba diagnóstica concluyente se suele acudir a una intervención quirúrgica ya sea sutura tendinosa con anclaje o transferencia de tendón alternativo.

Síntomas

El dolor puede describirse como un dolor sordo y profundo en el hombro que puede perturbar el sueño, dificultar la acción de peinarse o tocarse la espalda y va acompañado de debilidad en el brazo.

Tendinitis, Tendinosis y Tendinopatía Calcificante

¿Qué es?

El hombro es la articulación con más movimiento del cuerpo humano  y las tendinopatías son frecuentes. Los tendones insertan los músculos a los huesos articulares. De esta forma transmiten la fuerza muscular a los huesos durante el movimiento. Con el término tendinopatía nos referimos a los procesos patológicos de los tendones que pueden cursar con o sin inflamación. Tendinopatía es el término general que se utiliza tanto para tendinitis como tendinosis. Mientras que la tendinitis implica inflamación del tendón, la tendinosis describe un tendón dolorido y degenerado por una serie de problemas en el propio tejido del tendón. La tendinitis calcificante es una entidad patológica de origen desconocido que se caracteriza por el depósito de calcio en los tendones del manguito. No tiene relación con el tipo de trabajo o actividad física ni alimentación rica en calcio. Se da más frecuentemente en mujeres entre 30 y 50 años. Son bilaterales en un 25%. Su diagnóstico es fundamentalmente radiológico. La curación espontánea puede ocurrir en el 90% de los casos pero en algunos casos puede causar crisis de dolor intenso (hombros hiper álgicos) Así mismo el tendón que más suele afectarse es el supraespinoso.

Los casos más comunes de tendinopatías en el hombro son:

 

  • Tendinitis del manguito rotador
  • Tendinitis del supraespinoso
  • Tendinitis del bíceps braquial

Causas

Las causas de la tendinopatía pueden ser varias. Se estima que las lesiones tendinosas representan el 30-50% de todas las lesiones que se producen en el deporte. Por ejemplo, las lesiones en el tendón del hombro aparecen en deportes que implican tirar objetos o que requieran movimientos aéreos. En el ámbito del deporte una causa frecuente de lesión tendinosa es la hiper-musculación. El tendón, al ser resistente y poco elástico, puede sufrir con el ejercicio muscular repetido, respondiendo al sobreesfuerzo con una inflamación. También los entrenamientos excesivos y mal ejecutados pueden producir sobrecargas tendinosas. La tendinopatía afecta a las personas que realizan tareas repetitivas en sus trabajos, deportes u otras actividades rutinarias. Las tareas domésticas como jardinería, cocinar o limpiar a menudo requieren movimientos repetitivos y con el tiempo existe riesgo de desarrollar una tendinopatía. La clínica puede aparecer de forma gradual o bien de repente debido a que el tendón, ya debilitado, experimenta una rotura.

Síntomas

Los síntomas varían de unos pacientes a otros. Los más comunes son el dolor y la sensibilidad alrededor del tendón afectado. Estos síntomas pueden ir acompañados de hinchazón cerca del tendón lesionado. Con frecuencia se experimenta:

  1. Aumento de dolor y síntomas relacionados con la actividad.
  2. Un crujido cuando se utiliza el tendón, que en general es desagradable y doloroso.
  3. Empeoramiento de los síntomas durante la noche y al levantarse por la mañana.
  4. Rigidez de la zona afectada.
  5. En el caso de las tendinitis calcificantes el dolor es más caprichoso y puede aparecer tanto en reposo como con las actividades e incluso puede presentarse de repente como un dolor muy severo y rígido. A menudo los síntomas de una tendinopatía de hombro están asociados con bursitis, caracterizada por la inflamación de la bursa subacromial.

Tratamiento

Se comienza con un tratamiento conservador de fisioterapia, el método que utilizan nuestros fisioterapeutas lo dividimos en varias fases de rehabilitación.

      Primera fase. Valoración y diagnóstico.

Sería el correcto diagnóstico de la patología en el que se hace una exploración física y diferentes maniobras exploratorias que determinan el grado de afección.

      Segunda fase. Fase Aguda.

Sería la reducción del dolor del tendón y la inflamación.

      Tercera fase. Tratamiento.

Es el tratamiento de la tendinitis y la recuperación de la movilidad.

      Cuarta fase. Estabilización.

Fortalecimiento de la musculatura con  ejercicio terapéutico para su estabilización lesional.

      Última fase. Rehadaptación.

Esta última fase es de gran importancia, ya que con  el trabajo de readaptación funcional completaríamos un proceso de aprendizaje con la correcta estabilización del hombro. Así nos va a permitir encajar bien el hombro, mejorar su estabilidad y permitir una coactivación de los músculos que trabajan en sinergia para que la articulación sea estable.

Finalmente, se recomienda ir trabajando gradualmente con más peso con diferentes parámetros de rendimiento para conseguir que el hombro sea capaz de moverse en cualquier plano estable, con carga y a gran velocidad.

Propuesta de rehadatación y reeducación.

La propuesta sería un programa dividido 4 fases de rehabilitación:

  • Isométricos para reducir dolor
  • Isotónicos para restablecer la fuerza
  • Introducción progresiva de ejercicios de almacenamiento de energía
  • Entrenamiento de las funciones específicas del deporte, ejercicios de almacenamiento y liberación de energía

Se debe tener en cuenta que cada tratamiento debe ser personalizado a cada paciente.

¿Frío o calor para una tendinitis de hombro?

Una de las dudas frecuentes de los pacientes es si deben aplicar frío o calor en la zona. En el caso de que la tendinopatía se haya producido por un traumatismo, en los primeros periodos se puede valorar aplicar hielo. También puede estar indicado si la tendinopatía se asocia a una bursitis. En cambio, si la tendinopatía lleva más tiempo de evolución, se podría indicar el calor. De todas formas, es conveniente estudiarlo en cada caso concreto y preguntar a profesionales cualificados.

Conflicto Posterosuperior

¿Qué es?

La patología del conflicto postero-superior de hombro también es conocida como síndrome del hombro del nadador u hombro del lanzador. Es una patología que afecta tanto al manguito rotador como al complejo capsulolabral del hombro. Afecta siempre al hombro dominante.

Causas

Se produce porque en la posición de abducción de 90º con la rotación externa forzada se establece un conflicto.

  • Frecuencia de entrenamiento
  • Laxitud-inestabilidad articular del hombro
  • Otras causas asociadas

Síntomas

Suele presentarse en deportistas que presentan un chasquido en el hombro al momento de lanzar la pelota, dolor y pérdida de fuerza progresiva o aguda con los lanzamientos o ciertas posiciones o esfuerzos.

El cuadro clínico de la lesión de SLAP puede confundirse con otras lesiones mucho más frecuentes en el hombro como la lesión del manguito rotador o la inestabilidad multidireccional. Muchos pacientes con estas lesiones refieren dolor de hombro que no pueden localizar en un punto específico. Presentan sensibilidad en la zona anterior, debilidad, sensación de inestabilidad, resaltes o dolor del bíceps contra resistencia.

Sin embargo el atrapamiento del labrum superior genera la sensación de bloqueo mecánico con dolor intra-articular. Este fenómeno se produce con la elevación del brazo por encima de la cabeza, como ocurre al lanzar una pelota o al hacer un saque o un mate con una raqueta.

Tratamientos

El tratamiento conservador del hombro busca recuperar el balance articular, el tono, la coordinación de la musculatura del hombro y la reparación de la cápsula anterior y los ligamentos. Puede estar indicado cuando el desgarro del labrum es poco sintomático.

Los pacientes con chasquidos dolorosos del hombro, pérdida de fuerza o de movilidad progresivas son candidatos a cirugía, mediante artroscopia de hombro.

El tratamiento depende del tipo de lesión. Las lesiones tipo I y III pueden tratarse con un simple desbridamiento artroscópico, seguido de un programa de fisioterapia y rehabilitación específicos. Las lesiones tipo II y IV requieren una estabilización quirúrgica, por artroscopia, del complejo bíceps-labrum, con buenos resultados funcionales.

La recuperación del hombro de lanzador ha de incluir un programa de prevención, limitando los lanzamientos, potenciando la musculatura, calentando y mejorando la técnica de lanzamiento para prevenir nuevos daños de estas estructuras.

Capsulitis retráctil / Hombro congelado

¿Qué es?

La capsulitis adhesiva retráctil, o más comúnmente conocida como hombro congelado, es un proceso que se caracteriza por la inflamación y retracción de toda la cápsula articular, causando dolor y sobre todo restricción del movimiento del hombro.

Causas

Capsulitis primaria o idiopática:

Todavía se desconoce la etiología de esta enfermedad. Se sabe, sin embargo, que afecta más a mujeres que a hombres, y que la enfermedad rara vez se instaura antes de los 40 años o después de los 60. La capsulitis adhesiva se suele presentar unilateralmente y es un proceso largo de entre 12 y 24 meses de evolución, dependiendo del tratamiento que se realiza. Muy rara vez y transcurrido cierto tiempo se puede presentar en la articulación contralateral y nunca en el mismo lado.

Hay algunos factores que predisponen a la aparición de la capsulitis adhesiva:

  • Las enfermedades metabólicas y endocrinas: Bridgman (1972) identificó un aumento significativo en la capsulitis adhesiva en pacientes con diabetes, especialmente en los insulinodependientes.
  • Inmovilización prolongada del hombro: después de una operación de hombro o tras otras cirugías como la de mama.
  • Alto nivel de triglicéridos.

La capsulitis secundaria:

Es una complicación de otros procesos: tendinopatía calcificante, cirugía, traumatismos con o sin fracturas, etc.

Síntomas

El comienzo de la enfermedad es insidioso y no se relaciona con ningún factor desencadenante. Es un dolor creciente, debido a la inflamación de la cápsula, al que le sigue una limitación de la movilidad debida a las adherencias, cada vez más acusada y que compromete los movimientos cotidianos.

La enfermedad suele cursar por fases, y cuando no se trata, puede llegar a durar incluso más de dos años hasta su espontánea restitución.

Fase I (1-4 meses): esta fase se caracteriza por un dolor progresivo, irradiación de éste cada vez mayor e incremento de limitación de la movilidad.

Fase II (5-8 meses): relativa persistencia de las molestias con dolor nocturno y en reposo, y limitación generalizada de los movimientos.

Fase III (9-12 meses): al alcanzar esta fase los dolores disminuyen persistiendo aún la limitación de los movimientos.

Tratamiento

La primera fase del tratamiento será totalmente antiálgica con medidas farmacológicas,  y fisioterapia, utilizando técnicas para alivio del dolor como tens, ultrasonidos, terapia invasiva, terapia miofascial, etc…  Más adelante se comenzarán con las movilizaciones y la hidroterapia. Es muy importante que nada de lo que se haga o haga el fisioterapeuta aumente el dolor, ya que se producirá un mayor espasmo en la cápsula articular. En esta patología no vale el concepto de “lo que duele cura”.

En pocas ocasiones el tratamiento es quirúrgico. Únicamente a pacientes que tras un largo tratamiento conservador (12 meses), se encuentran muy limitados.

Inestabilidad glenohumeral

¿Qué es?

La luxación es la pérdida de contacto entre las superficies óseas de una articulación. La luxación glenohumeral es la más frecuente de las luxaciones. La discrepancia de tamaño y forma entre la cavidad glenoidea y la cabeza humeral otorga a la articulación un gran rango de movilidad, pero le confiere además una especial vulnerabilidad a la luxación. Para evitarlo existen cápsula, ligamentos y labrum.

El 95% de las luxaciones glenohumerales son de tipo anterior y de ellas, la mayor parte (entre el 50-70%), se presenta en pacientes menores de 30 años y afecta con mayor frecuencia a hombres.

Existen diferentes lesiones relacionadas con las luxaciones anteriores como son la rotura de elementos de sujeción (ligamentos, cápsula y sobre todo labrum), fracturas, desgarros del manguito, etc.

Causas

Cuando se producen episodios de luxación del hombro repetidos, provocan una inestabilidad crónica que denominamos luxación recidivante del hombro.

La inestabilidad glenohumeral es una causa frecuente de dolor y sobre todo de limitación funcional en el hombro.

Existen diversas causas que pueden provocar la patología. Los episodios traumáticos que lesionen el rodete glenoideo, la cápsula o los ligamentos pueden desencadenar la inestabilidad unidireccional. En pacientes hiperlaxos (bien congénitos o bien de carácter adquirido) la movilidad es mayor que la media y la inestabilidad suele ser multidireccional.

Síntomas

Luxación aguda: dolor, impotencia funcional y deformidad del hombro.

Luxación recidivante: episodios repetidos de luxación o subluxación y con sensación de aprehensión al realizar «gestos luxantes» (maniobras de lanzamiento).

Tratamiento

El objetivo principal en fisioterapia es desarrollar los músculos estabilizadores del hombro y mejorar la calidad del movimiento. Las técnicas y medidas fisioterapéuticas utilizadas para lograrlo se diseñarán acorde a las características individuales de cada paciente, pero en general podemos dividir al tratamiento en cuatro fases:

Primera fase. Fase aguda.

Aquí los abordajes serán enfocados a la desinflamación. Si el caso es un posoperatorio de una artroscopia reconstructiva, se cumple un plazo de inmovilización de unas 4 o 6 semanas aproximadamente. En este tiempo haremos:

  • Reeducación postural
  • Cripoterapia
  • Electroanalgesia
  • Electroestimulación neuromuscular
  • Movilizaciones pasivas asistidas
  • Drenaje linfático
  • Ejercicios de contracciones isométricas

Segunda fase. Intermedia

Una vez culminado el período de inmovilización, los objetivos de tratamiento serán enfocados a la ganancia de la amplitud articular activa y pasiva, así como de la fuerza y control neuromuscular de los estabilizadores dinámicos. En este tiempo haremos:

  • Movilizaciones activas asistidas
  • Ejercicios activos asistidos
  • Ejercicios propioceptivos
  • Ejercicios en cadena cinética cerrada

Tercera fase. Fortalecimiento

Se pueden iniciar ejercicios específicos con gesto deportivo y se puede considerar volver a la actividad deportiva o a las actividades de la vida cotidiana. En este tiempo haremos:

 

  • Ejercicios de estabilización dinámica
  • Ejercicios isotónicos progresivos
  • Entrenamiento de control motor de músculos utilizados durante actividades funcionales (músculos del manguito rotador, estabilizadores glenohumerales)

Cuarta fase: Regresión a la actividad

Una vez completados los objetivos en cuanto a fuerza y rango articular iniciaremos actividades con mayor demanda, que exijan resistencia por parte de los componentes estabilizadores del hombro. En esta fase haremos:

 

  • Ejercicios en distintos ángulos articulares
  • Ejercicios pliométricos
  • Reeducación propioceptiva en ángulos articulares máximo
  • Ejercicios propioceptivos sobre superficies inestables