Son evidentes las carencias que tienen tanto el sistema sanitario público como el privado en este tipo de servicios. Por eso desde Interfisio deseamos poder cubrir esa demanda social.
En Francia tienen instaurados estos tratamientos en su sanidad desde hace años, aquí en España, algunos hospitales y Servicios de Ayuda a Domicilio (SAD) empiezan ya a contar con fisioterapeutas dedicados a estos trabajos, aunque aún queda mucho por hacer.
Hay mucho futuro en la fisioterapia domiciliaria, tanto en la atención a la dependencia y a la tercera edad. Actualmente en España el 20% de la población tiene más de 65 años y de ellos un tercio presenta algún grado de dependencia. Además, el 90% de las personas mayores dependientes eligen permanecer en sus casas en vez de utilizar otros centros de rehabilitación.
La mayoría de nuestros pacientes son personas mayores debido a su propio deterioro físico como a sus patologías añadidas. Este servicio no sólo va dirigido a pacientes geriátricos sino a cualquier persona con problemas de desplazamiento, ya sea porque físicamente tiene la dificultad, incluso la imposibilidad, de moverse de su casa y/o porque las condiciones de su vivienda, hagan complicado acudir a un centro de fisioterapia y prefieran recibir un tratamiento de calidad en su propio hogar.
Realizamos fisioterapia geriátrica para tratar patologías crónicas y degenerativas que afectan a la autonomía. Así como fisioterapia traumatológica para atender las recuperaciones post-quirúrgica de prótesis de cadera o rodilla, o para realizar la rehabilitación post-traumática de lesiones como fracturas, luxaciones, esguinces, etc.
También realizamos fisioterapia neurológica para el tratamiento de hemiparesias, hemiplejias, párkinson o alzhéimer.
La fisioterapia a domicilio aporta al paciente un tratamiento personalizado, el cual se individualiza según los aspectos a mejorar para recuperar sus capacidades físicas y funcionales. Somos flexibles y nos adaptamos a los horarios de los pacientes. Al ser el fisioterapeuta el que va a casa, hay mayor constancia en el tratamiento y es más fácil conseguir que la persona cumpla con las pautas que le vamos dando, lo cual influye positivamente en los resultados de la terapia. Se trabaja con una visión global de las necesidades y de cómo éstas repercuten en su vida cotidiana.
Cómo se trabaja a domicilio
En nuestra primera visita realizamos una valoración completa al paciente, donde le preguntamos por su historial médico. Continuamos con una exploración física general donde se evalúa la movilidad articular, fuerza muscular, reflejos, equilibrio, coordinación, marcha, riesgo de caída, ABVD,…
Una vez realizada toda esta evaluación, se marca el tratamiento personalizado y el número de sesiones a realizar a la semana. También, si se cree conveniente, se pautarán una serie de ejercicios terapéuticos para realizar entre sesiones. La revaluación es constante y se van modificando el tratamiento y objetivos en función de la evolución del paciente.
El paciente no debe preocuparse por nada, todo el material necesario lo llevamos nosotros (camilla, vendas, cremas, electroterapia,…), lo único que tienen que facilitarnos es un espacio para tratarlos, para poder colocar nuestra camilla y atenderlos. En ocasiones, dado que les es imposible subirse a ella, tenemos que recurrir a la atención en una cama. De una manera o de otra, nos adaptamos a las capacidades del usuario para que pueda realizar la rehabilitación de la forma más cómoda y efectiva.







